• No practique excursionismo o senderismo en zonas recién nevadas hasta que el manto de nieve esté asentado.
  • Antes de salir a la montaña, infórmese de la probabilidad de aludes..
  • Las laderas contrarias a las que sopla el viento y las orientadas hacia el sol tienen mayor riesgo de aludes.
  • Si se camina en grupo, aumente la separación entre excursionistas para reducir el riesgo de que un alud los pueda sepultar a todos.
  • Cuando se registra una alta subida de temperaturas, especialmente en primavera, evite transitar por lugares con abundancia de nieve especialmente a las horas centrales del día.
  • Igualmente, aumenta el riesgo de avalanchas y aludes la lluvia caída sobre nieve en polvo.
  • Evite, especialmente, las laderas lisas, sin grandes rocas ni árboles.
  • Camine preferentemente por las partes más altas de las laderas.
  • Si percibe el desprendimiento de un alud, corra en sentido perpendicular a la línea de caída para salir de su trayectoria.
  • Si no consigue salir, intente nadar sobre la nieve que te va cubriendo para intentar mantenerse en la superficie del alud.
  • Cuando note que el alud se va deteniendo sobre usted, adopte la posición de una bola.
  • Cuando perciba que el alud se ha parado, muévase fuertemente para crear a su alrededor con manos y brazos un espacio que le permita respirar.
  • Si  ha perdido la orientación, escupa y la dirección de la saliva le indicará donde está el suelo. Escarbe en sentido contrario en busca de la superficie.

Ante cualquier emergencia llame al 1-1-2